Al respecto, en lo que se refiere a la aplicación de “medidas higiénico-dietéticas” (como se dice en el argot médico), nos encontramos en un punto en el que si un paciente, incluso sano, nos dice que se encuentra bien y “come de todo”, de hecho tiene ya aumentado el riesgo de padecer enfermedades como diabetes, cardiovasculares, cáncer, alergias, reumáticas, autoinmunes….etc.

No sé en qué momento las granjas pasaron a ser “explotaciones” ganaderas o agrícolas. Pero fue el inicio del maltrato sistemático a nuestra comida.

Come de todo, por tanto está tomando una comida en sí peligrosa por la excesiva carga tóxica en su producción, la inversión de la proporción de nutrientes, los procesos de refinación, la manipulación genética, la presencia de disruptores endocrinos, los métodos de conservación que a veces incluyen la radiación de los alimentos, los tipos de elaboración, la adición de sustancias con fines organolépticos, etc, etc… Y si está enfermo, el consejo dietético se complica porque, mayormente, ya no se trata tanto de qué alimentos le convienen, si no de donde provienen esos alimentos y que trato han recibido.

 

No sé en qué momento las granjas pasaron a ser “explotaciones” ganaderas o agrícolas. Pero fue el inicio del maltrato sistemático a nuestra comida. Las plantas y los animales, reciben un trato de “explotación” en lugar de crianza; con lo cual, es lícita cualquier fechoría, tanto para alimentarles, como en su forma de vida y también en el modo de quitarles la vida; insisto, tanto en plantas como en animales que nos sirven de alimento.

En mi opinión, el MALTRATO alimentario es algo que deshonra tremendamente a la especie humana. Y entiendo que es de necios pensar que esta comida maltratada va a resultarnos inocua.

Ya tuvimos ocasión de saber, cómo influye incluso el sonido y la palabra en la pureza de la estructura del agua (matriz de vida), con la investigación de Masaru Emoto. Y mucho antes, en 1960, se publicó el libro “La vida secreta de las plantas” en donde se exponen las capacidades sensitivas del reino vegetal. Además, en Homeopatía sabemos, que las propiedades medicinales de una sustancia, dependen también de su dinámica vital, la cual tiene que ver con sus circunstancias de vida.

Autores como Sankaran, con su descubrimiento de cómo la similitud a nivel de la Sensación Vital, es útil para el diagnóstico y la prescripción homeopática, o Marc Brunson, con su excelente investigación de la Materia Médica, en donde pone de manifiesto como el Remedio homeopático transporta la “vivencia” de la planta o del animal del que procede y pasa a formar parte de tal modo de la sustancia, que cuando ésta es investigada como materia médica homeopática y convertida en remedio mediante dilución y sucusión, su “experiencia existencial” (si se me permite la expresión), tanto si ésta se debe al hábitat o a su relación con otros seres vivos o con los seres humanos, se refleja claramente en sus propiedades medicinales. Es decir, la experiencia existencial de los seres vivientes, pasa a formar parte de su sustancia. Por tanto, nuestra comida, que proviene de seres vivientes, también.

Debemos comprender que, del mismo modo que nuestro sistema inmune, debe hacerse cargo de antidotar la carga tóxica que portan nuestros alimentos, también nuestro dinámismo vital, ha de reconducir la información que porta nuestra comida. Por supuesto que, si gozamos de buena salud y fortaleza, la vix medicatrix mantiene el equilibrio. Pero aún estando sanos, nuestra responsabilidad es grande, porque consumir comida maltratada supone que la estamos comprando, y por tanto haciendo que continúe siendo explotada.

Sueño con el día en que seamos capaces los seres humanos de ofrecer una vida digna a los animales y vegetales que nos sirven de comida.

Invito a hacernos conscientes de esta realidad y a consumir y promocionar, dentro de nuestras posibilidades alimentos ecológicos, de cercanía, productos de comercio justo…etc, para mantenernos sanos y prevenir enfermedades y para que, los enfermos puedan disponer de ellos de un modo más asequible; y sobre todo para solidarizarnos con los seres vivos que nos alimentan; y que por ahora, en su mayoría, están siendo explotados, maltratados: literalmente prostituidos.

Muchas personas se hacen vegetarianas, por el ánimo de renunciar a la violencia del consumo de la carne que ha de ser sacrificada. En nuestro tiempo, la violencia y por tanto el pánico ejercido sobre los animales-alimento se ha multiplicado enormemente; pero también se ejerce sobre los vegetales-alimento. Así que, comemos, además de los tóxicos y cancerígenos , violencia y pánico.

Sueño con el día en que seamos capaces los seres humanos de ofrecer una vida digna a los animales y vegetales que nos sirven de comida. Para que el alimento sea nuestro medicamento, como decía Hipócrates, y no sea un obstáculo a la curación, habremos de ser capaces de reconducirnos hacia el buen trato alimentario, en toda la extensión de su concepto.

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